20.9.09

Paraguai: agost-setembre 2009

"Transcurridas dos semanas desde que escribiera, el 31 de agosto, el Post "Llegada al Hogar Tesape Porá", la primera estancia en el Hogar llegó anteayer a su fin. En aquel Post describía las primeras impresiones sentidas al llegar a Villarrica, al Hogar, el impacto primario de aquella recepción tan afectuosa -sigo sin hallar el adjetivo que pueda definir con precisión esa bienvenida-. Entonces concluí el Post con un párrafo en el que reflexionaba en estos términos: "El reto en el Hogar es ser capaz de tener siempre muy presente que son las niñas quienes necesitan ser ayudadas y que somos los adultos quienes debemos ser capaces de tomar las decisiones adecuadas para ayudarlas, sin caer en el error de actuar en realidad en nuestra ayuda, porque es fácil caer en la autocomplacencia paternal de quien se siente ''bien'' por estar ayudando a los demás y recibe el afecto de las niñas.".

Tras 14 días, retomo esa reflexión y la ampliaré con un primer balance de esta experiencia tan conmovedora y por momentos realmente (insólitamente) pura. Antes, una apreciación que particularmente me parece esencial: el Hogar pretende ser una familia y a menudo lo consigue. Esta frase, así expuesta, dice más de lo que quizá parezca. Algunas palabras de tan usadas han perdido la potencia de su significado, erosionado por tópicos y lugares comunes. Pero no, aquí elijo las palabras con cautela y precisión, y repito que el Hogar pretende ser una familia y que a menudo lo consigue. Y todos (todos) sabemos lo difícil que resulta edificar un entorno familiar, con sus rutinas y sus jerarquías, sus relaciones, sus roces, sus apegos, sus complicidades, empatías y su contexto común que, como un enorme barco, bascula suave o bruscamente. La familia crece y se desarrolla, siempre es dinámica, y aquí radica su complejidad: no hay photo finish, no hay un método infalible, lo que hoy funciona quizás a medio plazo no sirva, no puede detenerse y decir: "ya está, ya todo funciona, y a partir de ahora todo funcionará".

El Hogar consigue a menudo ser una familia. Estos días, una familia de 35 niñas, más las Tías, las Sores, los voluntarios y las maestras. La complejidad es enorme. Pero en el Hogar habita todavía, y confiemos que por mucho tiempo, un sentimiento de complicidad común por el que las jerarquías existen pero no se imponen inflexiblemente, porque abunda la capacidad de tratar a cada una de las niñas por su nombre, mirándola a los ojos, ejerciendo de adulto cuando es imprescindible hacerlo, pero ejerciendo de amigo cuando es posible serlo.

Hablo desde el punto de vista de un voluntario. Habrá otros puntos de vista, otras miradas y enfoques, otras experiencias y vivencias. Pero expongo la mía con la máxima transparencia para constatar cómo el Hogar consigue uno de sus objetivos esenciales, el que le da nombre. Y créanme quienes lean estas líneas desde la distancia que no me motiva la complacencia y que aborrezco el maquillaje emocional, que no relato lo que querría que fuese el Hogar ni paso de largo por aquello que puede mejorar y debemos contribuir para que mejore. Que lo hay.

Pero en el Hogar he convivido con niñas felices, educadas, atrevidas (sí), peculiares (sí), cariñosas (¡qué lección!), amables cuando se sienten respetadas, confiadas cuando se gana su confianza (no siempre resulta tarea fácil, pero emprenerla es lo más agradecido que me ha ocurrido en... 20 años?), dolidas (sí), pero casi siempre con la vitalidad desbordante, la mirada vivísima, el empeño por sentir, hacer y ser, aún cuando, como toda niña y adolescente, padezcan temores, miedos, inseguridades, desconfianzas, o ecos de sufrimientos padecidos seguramente inimaginables para muchos de nosotros.

Sin embargo, la preocupación por las niñas no es tanto por su pasado como por su futuro. El origen conflictivo que las trajo al Hogar merece, seguro, una atención especial para detectar aquellos lugares que todavía duelen e intentar reforzarlos, paliarlos, mimarlos, para dotar a las niñas de los instrumentos personales esenciales para crecer con integridad, dignidad y amor propio. Pero en el horizonte está el momento en el que las niñas asuman su madurez, fuera del Hogar, y tomen sus decisiones como mayores de edad. Cuando ello ocurra, todo cuanto hayamos podido ofrecerles para equiparlas con el máximo de fortaleza interior, formación, autoestima, conocimiento real de su contexto e ilusión por luchar por una vida digna, será de gran valor para ellas. Y todos los que deseamos contribuir a este objetivo disponemos del presente para hacerlo, des de donde nos sea posible, como nos sea posible, en la medida en que nos sea posible.

Y no todas las ayudas son la misma ni deben serlo. Pero todas las ayudas deben confluir en el bien de las niñas. Sin excedernos, sin obviar el contexto socioeconómico del Paraguay, sin jugar al Pigmalión, sin querer molderlas como estatuas. Y trabajar por el bien de las niñas es actuar en favor de sus aptitudes (y conviene escucharlas y obtener su confianza para saber y detectar cuáles son esas aptitudes, quizá incipientes, quizá ya consolidadas, quizá todavía confusas), de quienes son y quienes pueden llegar a ser (no quienes querríamos que llegaran a ser), sin desprenderse de su amor propio y su dignidad. Éste, el de la dignidad básica, es el límite que con nuestro trabajo y colaboración debemos tratar de evitar que pierdan de nuevo.

Los niveles de ayuda varían des de los asistenciales hasta los más sutiles e invisibles. Todo aquel que desee noblemente contribuir puede aportar su colaboración, sea presencial, sea material, sea logística, sea a nivel de conocimientos. En el Hogar Tesape Porá hemos convivido estas dos semanas con distintos perfiles de voluntarios, y todos hemos tratado de aportar a nuestra manera lo mejor de nuestras aptitudes para beneficiar a las niñas. Des de la optimización de aspectos estructurales y de organización del Hogar hasta el trato capilar con las niñas, el trato de tu a tu, el decir "Hola Sole, ¿cómo andas?" y recibir por respuesta una conversación, no un monosílabo evasivo o una sonrisa pavloviana.

Éste, en mi caso, es el mayor regalo recibido estos días en el Hogar: el abrir algunas compuertas que tienden a estar cerradas, el poder confiar y ser confiado, el conocer por voz propia los anhelos, algunos temores, los gustos, las sonrisas, las bromas, los tics, los dejes, las maneras de expresarse, los recelos y la generosidad y la asombrosa afectuosidad de las niñas del Hogar. Conocerlas es amarlas, créanme. Y requiere paciencia, y tesón, y escuchar, y atender a detalles (gestos, miradas), y saber decir que sí y saber decir que no, y actuar como adulto cuando procede, pero saber bajar a su nivel cuando conviene, para jugar, para sonreír, para rebajar tensión, para compartir y para que, en aquellos casos en los que procede, puedan acercarse a los adultos, más allá de jararquías biológicas o docentes, con confianza y así disponer de referentes mayores en los que confiar.

En un próximo "Post" proseguiré con mi personal balance de esta muy enriquecedora e, insisto, conmovedora (primera) experiencia en el Hogar Tesape Porá.

Saludos afectuosos para todos,"

8.8.09

Menorca en fragoneta

Menorca segueix preciosa. Tan a prop, tan senzilla, tan ben tractada que sembla un fill mimat que en comptes de sortir insolent surt generós i agraït i retorna tot l'afecte rebut amb bellesa, calma i serenor. Això desprèn Menorca.

Viatgem en furgoneta, en la 'fragoneta' de color de taronja del 1975, una volkswagen clàssica que ens fa sentir encara més privilegiats de poder estar voltant per aquesta illa inverosímil. S'hi està tan a gust que costa acceptar que tanta proximitat no va aparellada amb la facilitat per venir-hi i estar-s'hi. No. Aquí pots venir quan pots i no és sempre ni sovint. Diners i vacances són variables capricioses.

Però ara hi som i disfrutem d'aquest entorn preservat, acollidor i natural. Excepte les mostres de peculiaritats insanes de la condició humana (killàmen fent trompos amb els cotxes en una esplanada al costat de l'aparcament on tenim la fragoneta, que queda coberta de pols per la gracieta dels adolescents crònics) aquí tot té un ritme especial. I com que és una illa menuda et sents que formes part del grup de privilegiats que en aquest moment habiten l'illa.

Segueixo flipant amb els paisatges, senzills, verds i marrons, el camí d'en Kane, una mena de via lenta rural que creua parts de l'illa i que en la primera visita vam creuar en moto, les cales que semblen acabades de fer, les carreteres envoltades de vegetació, les vaques menorquines que respiren aire nèt i fan cara d'estar tranquil·les, al lloc que toca.

El racó de Maó que m'agrada (el mirador casi davant del port esportiu, a prop de la Duana) és el primer lloc on m'he estat, dues hores escoltant música i mirant la gent passar, els cotxes aparcar i desaparcar, el dia escalfant-se de bon matí, i el brogit d'aquella àrea, el més semblant a una zona estressant que he reconegut per aquí. Quan te n'allunyes un parell de quilòmetres la màgia natural de l'illa s'apareix amb parsimònia, a poc a poc, com si no tingués cap transcendència, que no la té excepte per al visitant que no viu aquests espais, aquests entorns i aquests significats sota el dictat de la quotidianeitat. Perquè fins i tot tota aquesta bellesa es pot convertir en rutina, en dia a dia i en paisatge que de tant veure'l no es veu. Però per sort i per desgràcia, aquest paisatge no forma part de la meva rutina, i per això cada vegada que en formo part m'al·lucina.

8.9.08

Goteborg: l'Europa ordenada

Suecia de nou. El pais de referencia dels ideals socialdemocrates, el laboratori exitos de les millores socials i el be col.lectiu com a objectiu col.lectiu i benefici individual. Un breu miracle que en els llibres dhistoria ocupara un raconet de la segona meitat del segle xx. Tan bonic que els esceptics del futur segurament ho negaran, diran que "no pot ser", i tindran part de rao si es posen en plan maximalista, pero la realitat es que aixo existeix i encara mante alguns senyals d'identitat que commocionen una persona culturitzada en un entorn llati com jo. pero es clar, no tot pot ser i aqui el temps es plujos, fred, ennuvolat, i aixo moldeja el caracter i les relacions socials, i el robotisme laboral pot ser desencisador, tot tan be, tot tan a lloc, tot tan previst que les persones entristeixen i adopten postures o molt competitives o molt mutiladores. Alguna cosa grinyola en tot aixo, i en tot aixo tambe vull dir en tot aixo nostre. escolto el grinyolar: nyogui nyogui, i penso que ens fa falta ambicio de futur, menys correccio politica i que els idealistes siguin valents i no fills de la marihuana i l'LSD, millor que hagin llegit Rousseau i Nietzsche, i que diguin les coses pel seu nom, es a dir que posin noms nous als concepte si cal perque les paraules han perdut el significat amb tant de desgast hipocrita i edulcoracio politica i eufemismes i por a dir les coses. ara la gent no es vella, es menys jove. ara no hi ha gent lletja, nomes menys agraciada. i aixo, una infinitat de porugueses que ens estan portant a la incomunicacio mes atros de totes, la dels que pensen que sestan comunicant i no estan comunicant res, nomes parlen, pero ni s'escolten ni en tenen ganes.
i malgrat tot, aixo es una meravella de mon, una meravella de gent, una meravells d'iniciatives generoses, una meravella de petites coses que ens obren els ulls i els sentits i ens regalen l'oportunitat de disfrutar com si fossim el que voldriem ser, encara que sigui a estones. i aixo es aixi aqui i arreu.

aquest mati, passejant per goteborg, mha cridat latencio lenorme similitut que hi ha entre les ciutats, almenys entre les que conec, majoritariament occidentals o occidentalitzades. el barri restaurat, amb cafes i botiguetes fashion. gent jove, mares amb nens en un carritu, joves. carrers nets. edificis polits. despres, la zona comercial, enorme, plena de franquicies, com si estiguessis a tot arreu. h&m, mcdonalds, etc. tot a tiro. japonesos fent fotos i jo tambe, que carai!.. i la ciutat fent la seva, com si no anes amb ella: cotxes amunt i avall, els carters en bici repartint correu (encara), camionetes repartint mercaderies, els bancs gestionant els diners de la gent, les dependents de les botigues de roba posant cara de felicitats com si estiguessin en una roda de coneixement, els conductors dels tramvies cagantse en la mare que va parir la gent que creua els carrers sense mirar, els semafors ordenant els transit sense queixar-se, els biciclistes amunt i avall, mes avall que amunt, esclar, els vianants fent la seva, alguna treient la llengua (d'estressats) altres passejant amb la benevolencia de la calma interna i l'aparenca de calma interna, la universitat acollint joves amb cares ambicioses i aquella mirara encara per polir que transmet intencio de fer coses, ves a saber quines, la mirada de la predisposisio a l'accio, i despres dones grans que caminen a ritme lent i mirant-s'ho tot com si els haguessin canviat el decorat pero el guio fos exactament el mateix, i per tant no semblen gaire preocupades, de fet semblen menys preocupades que els seus fills i nets.

goteborg encarada al mar.
amb els museus tancats el dilluns. es mala sort. pero caminant pel carrer hi ha molt a veure tambe.

content de viatjar, com sempre, encara que viatjant es redueixen les possibilitats de creure que hi ha un lloc, un espai, un entorn on oblidar-se de la motxil.la que carreguem. de manera que benvinguda sigui.

9.7.08

Post-Jerusalem



De nou a casa. Barcelona segueix sent bonica. Tant viure-hi tota la vida hi ha detalls que confonc amb la normalitat i no ho són. Recordo quan vaig tornar de Japó que de camí a casa, en taxi, vaig vibrar observant la Gran Via. Insòlit. Avui, de tornada, Barcelona m'ha semblat neta i ordenada, sensata i respectuosa amb si mateixa. Curiós. Si em poso en plan fiscal, podria defensar bastant convençudament arguments totalment oposats a aquestes afirmacions. Ja ho diuen, viatjar ensenya.

Encara no fa un dia que sóc de tornada i ja començo a sentir l'extraordinària sensació que em produeix notar com les experiències del viatge comencen a sedimentar dins meu. Tots els detalls que he percebut, les reflexions fetes i les vivències viscudes en la impetuosa necessitat del dia a dia prenen ara una dimensió superior, adquireixen un significat que no semblaven tenir en el moment present de viure-les. Això és el que no té preu de viatjar i el que enyoro quan fa temps que no escampo la boira. Noto com se'm van obrint els poros i m'entren impactes que seran permanents.

Penso en les olors de Jerusalem i de Tel Aviv, en la per a mi encara desconeguda, no identificada i extremadament peculiar olor de l'últim hostel, una olor entre agra i dolça, com de roba a l'armari barrejada amb melmelada de maduixa. Una olor forta que al principi em va causar repulsa, després acceptació i, paradoxalment, avui, quan preparava la rentadora de la roba del viatge, he tornar a olorar i, literalment, ja he trobat a faltar i he desitjat retenir. Rollo Suskind, pero sense la patologia (confio).

El viatge de tornada s'ha fet llarg, gairebé cinc hores. L'avió era més petit, els veïns de seient eren una mica 'densos' (a l'anada no en tenia, lujazo), a l'aeroport de Tel Aviv m'han fet un nou interrogatori ("where is the surname "Mayor" from?", "Isn't that of yours a way too small luggage for a whole week of holidays?"...) i m'han regirat la roba al detall. No m'importa, però pel camí han deixat obert el pot del protector solar i quan he desfet la maleta m'he trobat una empastifada de mort, això sí, amb molt bona olor. Per cert, a l'avió han posat un programa de la tele d'Israel que era ultrapunk, una corrossiva paròdia en motiu del 60è aniversari de l'estat jueu. Tal com em va passar ahir mentre sopava sushi amb el Moi i el Ran, vaig copsar que, com era de preveure, a Israel hi ha molta gent inconforme amb algunes decisions que prenen els seus polítics, de la mateixa manera que no tots els nord-americans combreguen amb Bush, ni els francesos amb Sarkozy ni els espanyols amb Zapatero, per posar tres exemples. Em sembla que el programa es deia "What a nation" o similar, però en hebreu (subtitulat a l'anglès). M'he partit la caixa, cosa que encara no m'havia passat a 10.000 metres d'alçada. Tot són experiències, tu...

I encara no he dormit des de diumenge a la nit. Estic en aquell estat mig sonàmbul mig embriagat que et predisposa a un estat d'ànim més sensible que l'habitual, si calia. Per això en comptes de dormir estic escrivint, tot i que de son en tinc i bastanta. Però tinc un recel a dormir-me perquè temo que quan em desperti les impressions més fresques del viatge hagin desaparegut i només quedin els records evidents. De manera que aprofito per copsar-ne algunes aquí, i 'por el camino me entretengo', que cantaria el rumbero.

Israel es un polvorí. Suposo que si t'ho penses molt racionalment i evaluant els perills poc probablement l'escolliries com a destí turístic, però això és una elecció íntima i hi ha molts més motius per fer un viatge que el destí. En el meu cas, hi ha tant de viatge "cap a" com de viatge "des de", i en aquest procés un es va formant els seus significats, mirant de posar en harmonia el que és i el que pot ser, creixent amb el mínim de desperfectes i erosions i, sobretot, fent l'esforç suprem però sempre agraït d'actuar amb comprensió individual d'un mateix, per no crear més conflictes interns dels que ja vénen amb el paquet quan irrompem en aquests mons de deu.

Em fascina pensar que mentre escric això, aquí, ara, escoltant Feist ("Inside and out", una versió dels Bee Gees!!!), els carrers de Jerusalem, Jaffa Road per exemple, segueix bategant, els olors de pixats dels gats segueixen evaporant-se als morros dels vianants de Tel Aviv, el Mar Mort manté el seu porte absolutament colossal i al Champa deuen estar servint ampolles de cava com uns condemnats. Quina meravella, tot plegat. Quina sort, tot plegat. Déu beneeixi l'avió i les vacances pagades.

Salut

7.7.08

Tel Aviv



Tel Aviv fa olor de pixats de gat.

Sent una ciutat jove, sorpren l'estat entre ruinos i abandonat de molts dels edificis. La bruticia i les olors no sorprenen tant perque la higiene es un costum relatiu i en aquestes contrades hi ha altres prioritats, moltes de les quals us les podeu imaginar. A Tel Aviv, en especial, una d'important es la vida social, que pel poquissim que la he frequentat (quan viatjo camino molt pero surto poc), es activa, variada i desacomplexada. Si tingues 25 anys aixo seria un santuari de la nocturnitat. No m'estranya que alguns amics trobin aqui un espai de llibertat i que per a ells l'olor de pixats de gat sigui del tot secundaria.

De tant caminar ja tinc una bullofa al peu, penitencia lleu tenint en compte com se les han gastat historicament en aquesta part d'Orient. La primera nit, en arribar a Tel Aviv i comprovar que l'habitacio de l'hostel que havia reservat era una mena de zulo humit i brut, i no soc especialment tiquis miquis quan viatjo (no fins ara), vaig decidir fer una ronda nocturna a la cacera d'altres hostels de la guia Lonely Planet. Bona pensada mal executada, perque vaig desplacar-me en sandalies i quan ja duia uns 40 minuts de trajecte els peus van comencar a rondinar. Pero ja no hi podia fer res (a banda de descalcar-me). La lectura positiva es que vaig trobar un hostel millor (i mes car: bancarrota del pressupost), que es on m'he allotjat i des d'on avui, a les 2.30am un senyor taxi (confio) passara a recollir-me per dur-me a l'aeroport on, despres de l'interrogatori preceptiu (estic en zona d'alt perill terrorista, no cal insistir gaire en aixo) confio que podre volar sense problemes cap a Barcelona.

Amb bullofa al peu m'he recorregut gran part de Tel Aviv, a la meva bola, mp3 i barret per protegir-me del sol, he estat a la placa on un senyor d'extrems va carregar-se Isaac Rabin el 1995, he dinat una amanida en un xiringuito de la platja, pensant que cada nit els tractors passen per tota la sorra de la platja com a precaucio perque al mati seguent no hi hagi cap bomba enterrada, i he caminat centenars de metres escoltant Feist, Depeche Mode, Go Betweens i Lali Puna (i la recopilacio de diversos que havia preparat per al pre-Lemon Day i que em posa les piles cada vegada que l'escolto), fins que he decidit agafar l'autobus 25 i un cop dins m'he congelat amb l'aire acondicionat mes fort que he patit mai. El contrast es tan brusc que ni el noto, em quedo anestessiat. El trajecte dura poc i ja soc al port antic de Jaffa. Res a veure amb Tel Aviv excepte els gats. Port milenari, historia, carrers empedrats, sinuosos, etc. Vistes previoses de la ciutat, un dia d'escandol (com tots: sol sol sol sol i un blau de cel precios) i una ampolla d'aigua per hidratar el cos, que esta patint de valent tota la setmana. A Jaffa passejo sense rumb, que es com m'agrada, trobant en comptes de buscant, perfecte metafora viatgera que desitjaria saber aplicar a rajatabla a la vida no viatjada.



La tornada al centre modern de Tel Aviv la faig en autobus, en aquest cas no es una nevera pero s'hi esta fresquet, i estin tan rebentat que m'assec i practicament no em moc embadalit mirant per la finestra com passen carrers que m'atansen cap a la placa d'Isaac Rabin, des d'on camino, per desesperacio de la bullofa, fins a l'Internet Place on son ara. Son les 18h. S'acaba el viatge i aquesta nit si res no falla sopare amb el Moises, que ahir va fer el concert de comiat. Ell torna aviat tambe, i s'esta acomiadant de la ciutat. El concert va ser molt xulo, especialment la peca de Schubert, no en recordo el nom pero si l'impacte. Vaig notar una evolucio. Un convenciment. Vaig coneixer alguns amics del Moi, i despres vam anar a fer unes copes de cava a La Champa, el local mes nostrat de Tel Aviv, amb estelada i burro catala inclosos. Realment impactant des de tots els punts de vista imaginables. Des de tots els punts de vista, insisteixo. Despres, una mica piripi pero plenament conscient vaig pagar un senyor taxi (5 euros) perque m'apropes a 'casa'. Vaig aprofitar que hi havia botigues a tutiplen per comprar-me una ampolla d'aigua amb gust de poma i un cop al llit vaig fer una mica de recordatori del dia, dels dies, de la setmana.



Imagineu una ciutat del litoral coster catala a l'estiu. Sumeu-li l'exotisme relatiu de les palmeres, afegiu-hi arquitectura a lo Bauhaus pero en plan decadent (no vull ni pensar com deu ser Beirut...), una llum intensissima, olors de tota mena, sobretot felines, i poseu com a figurants gent jove, gent guapa, gent no tan guapa pero igual de jove, de totes les procedencies. No imagineu edificis alts, excepte els gratacels, la majoria de blocs son maxim de 3 o 4 pisos. Aixo no es Barcelona, aqui corre l'aire. Ara be, una vegada mes tornare a Barcelona pensant que es una ciutat preciosa, escandalosament inconscient de la fortuna urbanistica que l'ha apadrinat al llarg de la historia (a banda del clima), i una vegada mes pensare quants anys em queden de viure-hi, perque quan s'acabi el contracte de lloguer actual (semixollo) qui sera el guapo que pagara el 'nou' lloguer? Ja ho veurem. Motiu de mes per treure'm el carnet de conduir d'una vegada. Crec que el cupo de viatges que puc fer a ple rendiment sense llogar un cotxe per desplacar-me esta esgotat. Pero quin pal la teorica i quin ultrapal la practica.

Em queden 13 minuts de connexio a Internet i encara no 12 hores a Israel, si res no falla. Si no hi ha cap etivocacio.

Viatjant es perceben les diferencies i els matisos que les estableixen. Vaja, que les persones som diferents, pero mes d'unes que de les altres. I aixo es una evidencia que pot ser questionada per conviccions extraobjectives, pero cau pel seu propi pes quan et barreges, encara que sigui com a turista i amb bitllet de tornada, amb aquest tinglado que tenen muntat aqui. El que passa es que no cal prendre partit ni a favor ni en contra dels uns en global, jo no vull fer-ho. De petit jugava a les dames, blanques o negres, pero de gran em fa molta mandra voler entendre el mon en base a simplificacions. Encara que sembli paradoxal, la simplicitat em resulta de vegades summament esgotadora.

Salut i records des de Tel Aviv!

Santi

6.7.08

Yad Vashem



Ja ha corregut l'aire des que vaig anar al Museu de l'Holocaust de Jerusalem, el Yad Vashem. Edificat en un turo als afores de la ciutat, lespai es una acumulacio de documentacio. Una garratibant acta notarial amb noms i cognoms, detalls i menudeses, i tambe amb la contextualitzacio necessaria per posar tots els detalls en un espai de significat comu que, sumat i vist en la globalitat, permet fer-se una idea de la magnitut del que va passar a Europa, no nomes a Alemanya i 'rodalies', entre el 1933 i el 1945. El 'negacionisme', ja de per si una especulacio de mal gust, esdeve en aquest context una demostracio d'ignorancia indefensable.

El museu es un recorregut dins d'un espai arquitectonic connotat, amb formes triangulars i un recorregut que bascula dun costat a l'altre, fins al punt que aconsegueix que la visita transmeti la sensacio de transbals i d'inestabilitat. Hi ha un punt excessiu en tot plegat que estic convencut que es voluntari, no un error de calcul. Tanta informacio et cau al damunt de la consciencia amb la implacable determinacio de levidencia historica i la sensacio, personal i subjectiva, de complicitat a posteriori amb el que va passar. O, mes ben dit, amb el que es va deixar que passes. El consentiment passiu de la gran majoria dels pobles europeus, no nomes dels alemanys, es una evidencia monumental de la miseria colectiva de lespecie humana, pero tambe una poetica constatacio de les seves limitacions i incapacitats. Perque tots som aixi. Si les tornes haguessin girat a linreves, els botxins haurien estat victimes i a l'inreves, no en tinc cap dubte. Per aixo tinc la plena conviccio que la llico historica de l'Holocaust es universal i ens afecta a tots, i qualsevol intent de fer-ne una lectura parcial, intencionada, em sembla pluja sobre mullat, un nou motiu mes de vergonya aliena, un no voler entendre que ningu es alie al que va passar.



La dimensio historica de l'Holocaust fa que quan visites Yad Vashem o Auschwitz sentis la proximitat amb el substrat mes arrelat de la nostra condicio humana. Ets en un epicentre i la consciencia reacciona en espais de totalitat emocional, com si cada reflexio s'alimentes de tot el que has acumulat al llarg dels anys. Per aixo hi ha un aspecte individual i intim en aquesta experiencia que no cal pretendre ni tan sols explicar ni, per suposat, justificar. Visitar els espais vinculats a l'Holocaust no es un acte d'observacio sino una experiencia d'introspeccio. Aqui no hi ha efecte mirall que valgui, sino un regirar intern dificil, potser impossible, d'explicar. Hi ha estimuls, pero en ultim terme tot prove de dins. L'experiencia es interna, perque, de nou, som davant d'una manifestacio historica de la nostra mes immediata, primaria, visceral i atavica condicio humana. Geneticament som aixo, encara que culturalment aconseguim sovint neutralitzar els instints primaris i d'una manera meravellosa anem mes enlla del que en essencia som. Pero quan defallim i abaixem els bracos som un Holocaust.